Futuro Imperfecto (V)

Año MiniEstelar 2010 02 8 a las 0:00 por April | De la MiniGalaxia MiniAsteroides | 1 Contacto recibido

Tras presentarse ella, preguntó sus nombres a los demás miembros de la cuadrilla.
La zona 13 de la sección C era, como en otras ocasiones, una estancia ya construída. Esto significaba que nada más tenían que despejar la zona y apuntalar y aislar todo sitio susceptible de acarrear algún peligro para los futuros habitantes de dicho sector del nuevo complejo.

Aquél complejo en concreto constaba de cinco secciones. Éstas estaban formadas tanto por construcciones preexistentes como por zonas nuevas que debían excavarse. Cada una de estas secciones estaba dividida en un número variable de zonas, las cuales se pintaban de un color en función del nivel de seguridad actual.
El peligro que se corría al acondicionar una sala construida con anterioridad era que probablemente estaba contaminada. Por este motivo, además de asegurar aquellos puntos que podrían traer consigo algún derrumbamiento o similar, se debía aislar de la siguiente zona y electrificar el lugar completamente durante unos minutos. Obviamente el tiempo que costaba hacer todo esto dependía tanto del tamaño, como del estado de la sala. La zona 13 era una sala enorme. Probablemente les llevara todo el día, así que les quedaban diez largas horas antes de que terminase su turno de trabajo.

La cuadrilla de trabajo estaba formada por cuatro personas. Iún ya conocía de antemano a dos de los miembros del equipo e incluso había trabajado anteriormente con ellos.
Ticar había sido uno de los mejores amigos de su hermano, antes de que éste desapareciera antes del primer estallido, casi había sido parte de su familia. De ahí la confianza con la que se había dirigido a ella antes. Era un hombre alto, corpulento y rubio, parecía más joven de lo que era con facciones que aún parecían de niño.
Mem en cambio parecía la antítesis de Ticar, quizá por este mismo motivo eran pareja. Se trataba de una mujer bajita, morena con media melena lisa y con un cuerpo muy fibroso. Iún sabía que hacían buen equipo de trabajo y buena pareja. Tenía un sentido del deber muy fuerte, por ese motivo Iún no se sorprendió que reaccionara así ante el comportamiento de Ticar cuando ella llegó.

Los otros dos eran un hombre,Inar, y una mujer, Cas, aún más jóvenes que los otros tres. Probablemente rondarían los diecisiete o dieciocho años. A Iún le resultó preocupante que le hubieran asignado a dos novatos para el trabajo que debían hacer en la zona 13. Tendría que estar más pendiente de ellos para que no causaran ningún problema, no estaba dispuesta a perder a más gente a su cargo. Le pesaban demasiado los que se había visto obligada a dejar atrás.

Futuro Imperfecto (IV)

La última noche de insomnio

Año MiniEstelar 2009 02 5 a las 15:32 por April | De la MiniGalaxia MiniAsteroides | 1 Contacto recibido

Ella se levantó de la cama a oscuras como tantas otras noches. Sentada al borde de su cama abrió un cajón de su mesita de noche. Sacó un cigarrillo y un mechero, se puso de pie y se acercó a la ventana. Abrió la hoja con cuidado para no hacer ruido, ya era bastante con que ella no durmiera como para estar despertando a los demás. Se apoyó en la ventana asomándose con el cigarrillo apagado en la boca. La noche era fría y húmeda, una ligera brisa entró recorriendo su cara, sus hombros, sus brazos, erizando cada uno de los vellos de su piel.

Encendió el mechero con su otra mano haciendo de pantalla para que no se apagara la llama, y la acercó a la punta del cigarrillo dando una profunda calada que inundó sus pulmones del tóxico humo caliente, reteniéndolo varios segundos y expulsándolo finalmente en una larga exhalación. Desde que no dormía le parecía que era lo único que le hacía sentir realmente viva, irónicamente. Dio varias caladas ansiosas más y apagó la colilla en el poyete de la ventana.

Cerro la ventana y sentándose de nuevo en su cama, cogió una libreta y una pluma y se puso a escribir.

No puedo dormir. Llevo demasiadas noches así, tantas que ya he perdido la cuenta. No tiene sentido seguir así. No tengo por qué aguantar y preocuparme más por pensar qué no me deja dormir. Lo he decidido, me he cansado, no puedo seguir así.

Se levantó de nuevo arrojando sobre la cama ambos objetos y se dirigió al baño. Puso el tapón en la bañera y abrió el agua caliente. Mientras se llenaba, se apoyó en el lavabo. La imagen que reflejaba el espejo no era la de aquella chica que recordaba, aquella mujer del espejo no era ella, esos ojos no eran lo suyos. Con estos pensamientos miraba su imagen hasta que se empañó por el vapor del agua caliente.

Cerró el grifo de la bañera y se desnudó lentamente, dejando caer sus prendas al suelo. Se metió en el agua que volvió su piel de color rojo por el calor. Sumergió la cabeza dejando sobre el agua sus rodillas flexionadas y volvió a sacarla echándose el cabello hacia atrás.

Cogió las tijeras que había puesto sobre el taburete antes de meterse en la bañera y las abrió. Pasó una de las cuchillas por la muñeca contraria, abriendo un surco que se llenó instantáneamente de sangre. Hizo lo mismo con su otra muñeca y volvió a meter las manos bajo el agua, la cual comenzó a teñir el agua como humo rojo difuminándose tomando un tono rosa cada vez más homogéneo y oscuro. Cerró los ojos y se dejó ir. Por fin dormía.

Futuro Imperfecto (IV)

Año MiniEstelar 2008 11 7 a las 0:00 por April | De la MiniGalaxia MiniAsteroides | 5 Contactos recibidos

En el vestuario pasó por el escáner sin el traje. El mono de trabajo que llevaba tenía montones de bolsillos en los que llevaba sus herramientas y debían asegurarse de que estuvieran limpios.

-¡Buenos días, Iún!- saludó una jovial voz metálica de un altavoz al salir del vestuario -¡Me alegro de que no te hayas electrocutado!
-Cállate Yanvi- contestó Iún cortante.
-Venga, mujer, ¡que parece que sí se te haya cortocircuitado el sentido del humor!- volvió a decir el altavoz.
-No tiene ninguna gracia. Hazme el favor de comunicarme el sector que me ha tocado hoy.
-Alguien se ha levantado hoy con mal pie…- dijo con ruido de papeles de fondo. – A ver… Iún Soldía… hoy vas al laboratorio C13… y te toca acondicionar y asegurar la zona.
-¿Ha llegado ya el equipo de apoyo?
-No deberían tardar, hoy te ha tocado uno que vive en el Complejo. Creo que has trabajado antes con alguno de ellos.
-Vale, gracias Yanvi- dijo finalmente Iún. -Hasta la noche.
-Hasta luego, sosa- contestó con sorna.

Iún se alejó en dirección a la sección C con una sonrisa en los labios. Yanvi le caía bien. Se conocían hacía mucho, antes de que empezara todo esto, pero dada su posición no podía hacer caso de las bromas. Debía mostrarse siempre seria.

La sección C era la última que habían podido despejar, por esto la zona de acceso estaba pintada de color naranja. Junto a los portones de seguridad esperaba un grupo de cuatro personas alumbrados por la luz artificial, que trataba de imitar a la del sol. Conforme se acercaba empezó a reconocer los rostros, en concreto el de uno de los hombres. Los recuerdos le trajeron una extraña felicidad.

-¡Iún!- dijo alegre este hombre -¿Hoy eres tú la encargada?
-¿Qué formas son esas de dirigirse a tu superior, Ticar?- le corrigió una mujer menuda que estaba a su lado con un codazo.
-No me gustan esas formalidades, Mem- dijo Iún a la mujer en un tono tranquilizador, aunque aún se mostraba seria. También la conocía y sabía que había normas muy estrictas. -Sí Ticar, hoy me encargo yo. Hacía mucho que no coincidíamos, si terminamos pronto me pones al día.

Iún se dirigió a todos:
-Soy Iún Soldía. Me encargaré del acondicionamiento de esta zona del túnel.

Futuro Imperfecto (III)
Futuro Imperfecto (V)

Futuro Imperfecto (III)

Año MiniEstelar 2008 10 29 a las 0:00 por April | De la MiniGalaxia MiniAsteroides | No se han recibido contactos

El protocolo de seguridad era vital para poder entrar al túnel subterráneo. Sin él, probablemente todos los seres humanos de la zona estarían ya muertos.

La descarga eléctrica se encargaba de asegurar que todo lo que hubiera fuera del traje quedara absolutamente muerto o inutilizado. Pero en el caso de que se hubiera producido una fisura en el traje, todo aislamiento posible del vacío y de la descarga desaparecería, muriendo así también la persona que lo llevara. Cosa que, por otra parte, era inevitable, porque una vez perdido el aislamiento se estaba totalmente condenado a estas alturas.

Esta lección la aprendieron por las malas algunos antes de la Guerra, cuando las partículas robóticas aún no había sido infectadas por el virus informático curiosamente llamado Apocalipsis. Nunca se supo si sus creadores eran conscientes de la catástrofe que traería su creación, ni si fue obra de alguna de las superpotencias mundiales en su investigación armamentística. Lo único que sí era seguro es que unas herramientas que fueron desarrolladas para sanar, fueron convertidas en armas de destrucción masiva. Armas que trajeron consigo la Tercera Guerra Mundial, esta vez mundial literalmente.

Por tanto, ir a construir, despejar y acondicionar los subterráneos se había convertido en una rutina demasiado arriesgada, pero necesaria para vivir.

Una vez que la sala se presurizó de nuevo, salió de la sala por la puerta correspondiente. Había mucho trabajo, y por desgracia, cada vez eran menos los que podían llevarlo a cabo.

Futuro Imperfecto (II)
Futuro Imperfecto (IV)

Futuro Imperfecto (II)

Año MiniEstelar 2008 10 27 a las 0:00 por April | De la MiniGalaxia MiniAsteroides | 4 Contactos recibidos

Caminar normalmente con un traje de aislamiento nunca había sido cómodo, ni nunca lo sería. Caminar por una ciudad asolada no facilitaba la tarea. Desde el comienzo de la Guerra, el principal objetivo había sido aislar zonas seguras para poder hacer una vida todo lo normal que pudiera permitir el hecho de tener que estar todo el tiempo bajo tierra. Pero las obras llevaban retraso, demasiado.

Tener que trabajar con esos trajes en un principio, produjo demasiadas bajas. Era cuestión de suerte el que aguantaran enteros y sin ningún rasguño que hiciera perder el aislamiento con el exterior. En esta clase de trabajos, se estaba rodeado de demasiados objetos afilados o punzantes.

El paisaje, antes de llegar a la entrada del túnel daba escalofríos. Apenas hacía unos meses, aquella zona había sido un parque, cubierto de césped, donde los niños jugaban, y los perros corrían sin peligro alguno. Ahora era un terreno yermo, con alguno trozos de esqueleto desperdigados que recordaba que no sólo el parque, sino que el mundo ya no iba a ser seguro nunca más.

A la entrada del túnel, le esperaban dos guardias bien armados. Al acercarse les mostró su identificación. Pasó el arco que llevaba a la cámara estanca. En la sala de vacío había un par de anillas metálicas que colgaban del centro del techo, y el suelo estaba cubierto por una rejilla, también metálica, tras la cual no se distinguía qué había. Sólo había dos puertas, cada una de ella sólamente podía se pasada en una única dirección.

Conforme llegó al centro de la sala, agarró ambas anillas con las manos. Entonces se hizo el vacío, y tras apagarse la iluminación, el traje empezó a brillar, mostrando el peligro que portaba por fuera. Miles de pequeñas partículas invisibles a simple vista saltaban como chispas al recorrer una mortal carga eléctrica todo el traje, desde las anillas del techo, hasta la rejilla del suelo.

Futuro Imperfecto (I)
Futuro Imperfecto (III)

Futuro Imperfecto (I)

Año MiniEstelar 2008 10 17 a las 0:30 por April | De la MiniGalaxia MiniAsteroides | 1 Contacto recibido

El zumbido del despertador interrumpió el silencio del apartamento. En la oscuridad, alguien palpaba la superficie de una mesilla en busca del origen de ese infernal ruido, pero no lo encontraba. El enervante aparato continuaba regalando su monótona melodía.

“¿Dónde estás, maldito cacharro…?” – pensaba a la desesperada.

Se incorporó apoyando los pies sobre el suelo, y se frotó la cara. No fue hasta que se pasó las manos por la cabeza, una vez sentada al borde de su lecho, cuando notó el bultito que le colgaba del lóbulo de la oreja. Pulsó el pequeño saliente y cesó el sonido. A pesar de lo incómodo del chisme, siempre prefirió el despertador de pendiente, al que instalaban ahora directamente en el centro del sueño y la vigilia.

– Encender luz – dijo en voz alta. Una iluminación suave fue bañando poco a poco la habitación que resultaba ser todo el piso. Un pequeño apartamento que constaba de cocina y sala de estar separados por una encimera y un pequeño cuarto de baño.

Hizo la cama y la plegó, pasando a convertirse en el sofá de la sala de estar. Encendió una pantalla que colgaba de la pared. Aún no habían comenzado las noticias, era muy temprano todavía. Con los anuncios sonando de fondo se aseó en el baño. El espejo reflejaba una cara cansada y aunque joven, su mirada reflejaba experiencia, una luz gris desesperanzada y triste.

Salió en ropa interior y con una toalla a modo de turbante enrollada en la cabeza. En una esquina decansaba aún en una cesta Dado, su panda en miniatura.

Dado fue el único capricho que se había permitido desde que se independizó y se mudó a aquel lugar. El gran avance en ingeniería genética que se había producido antes de que empezara la Guerra, había permitido producir en serie animales en miniatura a partir del código de animales normales. Esta técnica había servido para salvar de la extinción a muchas especies de animales, vertebrados en su mayoría. Nunca el preservar las especies animales había sido tan comercializable, ni tan beneficioso económicamente hablando para la ciencia. El boom de los minianimales fue uno de los últimos avances elogiables previos al que trajo la Guerra…

Y de la Guerra empezaron a hablar nada más empezar las primeras noticias de la mañana. Mientras oía con atención, se acercó a la zona de la cocina y se sirvió un café cargado. Dado empezó a desperezarse. Salió de su cesta y se acercó a ella para rozarse contra sus piernas. Parecía tener las costumbres de un gato a veces. Le sirvió su comida en su cuenco y le puso agua limpia.

Empezó a vestirse, se puso el mono blanco de trabajo. Luego, se metió en el traje de aislamiento. Apagó la pantalla. Las últimas noticas de la Tercera Guerra hablaban de cifras, cifras de muertos.

Se puso el casco, y tras dejar que se adhirieran herméticamente casco y traje, salió hacia su trabajo.

Futuro Imperfecto (II)

Autopsia de un zombie

Año MiniEstelar 2008 06 25 a las 0:00 por April | De la MiniGalaxia MiniAsteroides, Zombie | 9 Contactos recibidos

Sobre el escenario hay montada una habitación de cristal con unas cuantas bandejas con instrumental dentro. Al fondo se ve una pantalla sobre la que se puede leer “Absténganse de asistir las personas fácilmente impresionables”.

Entra en la escena empujando una camilla una mujer con uniforme verde de quirófano, lleva el pelo recogido bajo el gorro. Encima de la camilla hay un zombie con las extremidades y la cabeza sujetas con correas, que aparece sobre la pantalla del fondo cuando centra la camilla bajo la cámara que hay sobre ella, desapareciendo el mensaje anterior.

El público presente empieza a murmurar al ver los movimientos del espécimen para intentar liberarse. Una vez dentro de la caja de cristal, la mujer cierra la puerta por la que ha entrado y se dirige al auditorio.
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